Misión
El Foro Internacional de Mujeres Indígenas, FIMI, es una red de Mujeres Indígenas líderes, articuladas a redes de organizaciones locales, nacionales y regionales de Asia, África y América. La misión del FIMI es reunir a mujeres indígenas activistas, líderes y promotoras de derechos humanos de diversas partes del mundo para articular sus agendas, fortalecer la unidad, desarrollar capacidades de liderazgo y defensa, incrementar su participación en los procesos de toma de decisión a nivel internacional y avanzar en los derechos humanos de las mujeres.
El trabajo de FIMI se centra en:
- Ampliar las voces de las mujeres indígenas en el ámbito internacional;
- Fortalecer las organizaciones locales de mujeres indígenas;
- Promover la articulación entre el movimiento de mujeres indígenas y no indígenas;
Historia
El FIMI fue constituido en 1995 durante la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (conocida como Conferencia de Beijing, por la ciudad en la que se realizó), en la que se dieron cita más de 30 mil mujeres, lo que fue una de las conferencias de Naciones Unidas con mayor participación.
Las organizaciones de mujeres indígenas han sido de las más activas y eficaces participantes en el proceso de Beijing. Mediante su participación han sido capaces de crear y reforzar redes internacionales de activistas indígenas, desarrollar habilidades de liderazgo y dar a conocer las preocupaciones de los pueblos indígenas en el ámbito internacional. Como resultado de esta labor, la Plataforma para la Acción se ocupó directamente del rol de la Mujer Indígena. El párrafo 32 de la Plataforma de Acción indica:
"La pasada década ha presentado un reconocimiento cada vez mayor de los intereses y preocupaciones propios de la mujer indígena, cuya identidad, tradiciones culturales y formas de organización social mejoran y fortalecen las comunidades en las que vive. Con frecuencia la mujer indígena enfrenta barreras tanto por su condición de mujer como por ser miembro de comunidades indígenas".
Beijing fue una de las primeras instancias en que las Mujeres Indígenas fueron capaces de hacer oír sus demandas de forma conjunta como Mujeres Indígenas en particular, separóndolas de las de los pueblos indígenas como grupo. Al final de la conferencia, las Mujeres Indígenas elaboraron su propia declaración, afirmando su identidad y su lucha como Mujeres Indígenas. En la declaración, las activistas indígenas hicieron presión para que la Plataforma de Acción reconociese la pobreza como una barrera central para los derechos humanos de las mujeres, y desafiaron a los participantes en la Conferencia a sacar sus propias conclusiones y a dar un paso más "reconociendo que esta pobreza es causada por las mismas naciones poderosas y por los intereses que nos han colonizado y que continúan recolonizándonos, homogenizándonos, e imponiéndonos su modelo de desarrollo de crecimiento económico y su monocultura".
Cinco años después, varias de las participantes en Beijing regresaron para la reunión de seguimiento conocida como Beijing+5. En esta ocasión, antes de regresar a sus hogares en distintas partes del mundo, las Mujeres Indígenas decidieron crear una organización que pudiera continuar con el trabajo de organización, y promoción y defensa a nivel internacional que comenzaron durante la conferencia. El resultado fue el Foro Internacional de Mujeres Indígenas, o FIMI.
